ago 04 2010

Silencio

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Ante lo dicho, el silencio es la única respuesta.

Jonatan Gamboa

Un comentario

ago 02 2010

¿La reconocerás?

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Cuando la vida se presenta en formas confusas, quiere mostrarnos un rostro suyo, uno nuevo. ¿La reconocerás en ese caso?

Jonatan Gamboa

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ago 01 2010

Aforismos ético-políticos II

Publicado por Jonatan Gamboa en Aforismo

Guárdese sus verdades, aquí las verdades son innecesarias.

Jonatan Gamboa

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jul 31 2010

Aforismos ético-políticos I

Publicado por Jonatan Gamboa en Aforismo

No rebase por la derecha, sólo por la izquierda se avanza.

Jonatan Gamboa

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jul 29 2010

Empatía

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Me dueles
me curte las noches
saberte sufriendo
me pudren las causas
que sigues temiendo

Te admiro
observo tus pasos
sin seguir sentado
levanto los sueños
junto con mis brazos

Te siento
tu sudor me roza
tu llanto me llama
levanto fusiles
preparo mi capa

Me apresto
a cargar las balas
para defenderte
a formar los frentes
para que despiertes

Comienzo
a saberte mío
a elevar los versos
contra las afrentas
que sufres, mi Pueblo

Jonatan Gamboa

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jul 26 2010

¿Seguirás leyendo?

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Lees entre las sombras, sin decir nada, sufriendo tu soledad obligada por ti misma, aquí, dándome soledades innecesarias, en ese afán terco de radicalizar la vida, de sobornar a los sueños, ¿seguirás leyendo cuando yo no esté?

Jonatan Gamboa

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jul 25 2010

Partir

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

a Gerardo Cruz Grunerth

Lágrimas derramadas
fueron nuestras
arroyo doble
de juventud
humeante
creamos
cantos
dimos
poemas

Un honor
compartirte
adolescencia
nudos-lloviznas
cielos de antenas

Partiste un día lejos
dejaste de querer
no supe cuándo

Hoy no estás
nunca más
querremos
nunca supe
no interesa
nunca llueve
porque partiste

Jonatan Gamboa

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jul 25 2010

Nunca te dejaré

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Nunca te dejaré, se dijeron, uno de ellos dejó de decirlo un día, el otro no. Entonces, la promesa solidaria, se convirtió en la amenaza perpetua de un pasado que nunca dejará de irse.

Jonatan Gamboa

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jul 24 2010

Dos soledades

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Y ahí estaban, posteando siempre sus soledades, una bajo el otro en la página de inicio; él, ofertando a gritos sin respuesta lo que ella había buscado con tanto ahínco. Siempre juntos, siempre en soledad, siempre postrados afanosamente frente a la pantalla, esperando el milagro de un amor que brotara de la virtualidad de las máscaras de este libro de rostros. Pero no,  nunca se leyeron, nunca comprendieron que hubieran encontrado el amor entre ellos con sólo salir a disfrutar esa tarde de lluvias en la plaza, porque el árbol, el mismo, los hubiera refugiado y habría obligado una charla en la que descubrirían que escuchaban la misma música, que leyeron los mismos libros, que compartían esos amigos de la distancia. Pero no, compartieron un “Me gusta” y cerraron la sesión.

Jonatan Gamboa

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jul 24 2010

Inaccesible

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Lo que está fuera del yo es inaccesible, no hay otredad.

Jonatan Gamboa

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jul 22 2010

Ya es tarde

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Siempre dijo que la felicidad lo llevaba indubitablemente al recogimiento y a la reflexión, mas nunca a la creación, eso era para la tristeza. Tal vez debí acercarme cuando noté que escribía a diario y que cantaba en cada plaza posible, hoy ya es tarde para notarlo.

Jonatan Gamboa

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jul 22 2010

Políticamente incorrecto

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Políticamente incorrecto
soy
critico a la izquierda que me nutre
canto a la paz
escribo te amo en los poemas
no atiendo a mis padres
llevo a mi hijo conmigo a todas partes
convoco a la rebeldía
no leo los correos electrónicos
te amo, mujer que se va de a poco
“digo Patria y sigo hablando para ti”
plagio versos

ya dudo de todos
ya todos se alejan
ya quiero verte

callo la boca, mas no los ojos
te marco a deshoras
aún creo en mi País
afirmo que el activista se vende casi como el político
a veces
creo en las masas
consumo productos trasnacionales
extraño la televisión
no respeto la métrica
uso gerundios y participios
te sigo extrañando

ya quiere regresar
ya no soporto
ya te pienso

No duermo por las noches
no sé callarme
prefiero la felicidad a un verso
sólo sé de versos
me juzgan ellos
me arrepiento de tanto
lloro de nuevo en silencio
vivo sin hacer, hago sin vivir
no sé callar que te amo

Jonatan Gamboa

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jul 21 2010

Decídelo otredad

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Ya no soy yo. Me desenredo entre mis sueños para salir al mundo camuflado de la falsedad de mis actos. No soy yo, soy un remedo callado de lo que quise. No soy nadie, nada, me sobra mi ser. Decídelo, otredad rampante, decide quién seré yo mañana, porque no ser nada o ser tú son mi opción. Mi yo, que quise tanto, se me escapa de entre los días y de entre las teclas, así como se me escapaba de entre las piernas de ella por la mañana. Mi yo, amaba, mi yo, cantaba, mi yo construía historias de futuros posibles, de pasados probables, de presentes perpetuos. Pero no hay futuro, ni amor, ni pasado, ni música, ni presente, ni historias, no hay un yo. Tú, otredad potencial, eres la esperanza. Decide hacer de mí ese ser despreciable que tantos dicen que ya soy, decide hacer de mí ese ser amable que sabe estar con todos y con nadie al mismo tiempo que muchos imaginan que soy, decide hacer de mí un ser nuevo que nadie imagine ni sepa ni crea, decide lo que sea, pero decídelo ya, que me muero sin ser en mí lo que ya no soy, que me acabo sin tener nada en mi entidad, que caduco cuentas, que cierro simulacros, que intento amores, que imagino pasados inmediatos. Decídelo, antes de que dejes de ser tú también.

Jonatan Gamboa

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jul 18 2010

Justiciero

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Me cagaré en la concha de la madre de aquel que siga escudriñando en la intimidad de otros, ese acto de estulticia que demuestra el poco respeto por sí mismo. Así que lee, disfruta, guarda imágenes en tu computadora, comenta con otros como tú la vida del observado, que yo llegaré por la noche a cortarte cuanto genital me encuentre en tu cuerpo adolorido por el sopor de la agonía. Búrlate a placer, que los peores actos no vienen de personas tan viles como tú, ni de los de almas puras, sino de los jueces inmorales como yo que se alimentan del amor y del odio de aquéllos otros, y que construyen en sus almas un amasijo de cariño sanguinolento de las salivas bífidas de tus palabras, un lodo espeso de opiniones de las lágrimas ocultas de tus miradas. Duerme, sueña, construye, escribe, actúa con tus pasos de a veces, ésos de los encuentros, y, cuando tengas paz en tu alma y tu corazón se hinche de amor verdadero, mataré la causa del amor, y cuando te sobrepongas, iré a encontrarte con una sonrisa en mi rostro, para mostrarte cómo se usan las hojas de afeitar que compré en el kiosko por la mañana.

Jonatan Gamboa

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jul 18 2010

Memoria de pirinola

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Todos borran
memoria en retazos
apenas la caja
guardada con celo
bajo el escritorio
queda, quedo

Tomen todo

de mi
no quedará
nadie

lo dijo aquél

Pon un recuerdo
en la tapia

todos ponen
los suyos
en mis sueños

Jonatan Gamboa

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jul 13 2010

Cotidiano

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Una profunda tristeza se apoderó de su alma, como de las de todos; un sueño se le escapó a hurtadillas y él nunca lo supo; su vida ya había terminado, pero él se enteró hasta entonces. Sin lágrimas, salió al mundo un martes trece y sin supersticiones se atemorizó. Regresó al lugar, regresó, por temor y, desesperado, en silencio, sin alarmas, abrió la portátil, escribió el último post, contestó sus correos electrónicos, continuó su trabajo, llamó a los que amaba, cerró la portátil, se lavó los dientes, salió caminando, entró a casa, sacó la caja con almohadillas que guardaba bajo su cantina, cargó el arma, se recostó en su cama, encendió la televisión, cerró los ojos y disparó.

Jonatan Gamboa

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jul 12 2010

Exabrupto

Publicado por Jonatan Gamboa en Haiku

a Panchito

Un exabrupto
impide la belleza
de hacer la vida

Jonatan Gamboa

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jul 10 2010

Tabaco en las estepas

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Recorro las estepas queen size sin encontrarte, estabas en matrimonial sin matrimonio, encrespada en mi cuello retorciendo nuestras confusiones, retorciendo nuestras humedades, retorciendo la certeza que mata, retorciendo las señales confusas de tu vientre ante la vista elevada por el humo. “No soy nada, nunca seré nada”, aparte de  eso guardo en mí todos los sueños, los guardo para no encontrarlos, me los escondo para no saberlos. Sin aspiraciones retornaré a buscarte en todas las estepas. Sin aspiraciones, sin sueños, sin esperanzas, porque esperar es buscar la salida hacia la otredad y la otredad es un no-yo que no aparece, que no existe, que nunca estará conmigo. Por ello mejor espero “la muerte poniendo humedad en las paredes”, fumando el tabaco al final de las estepas.

Jonatan Gamboa

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jul 05 2010

Dejame, Che

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Dejame, Che, dejá la esperanza puesta en tu estado de Facebook; dejame, Che, no escribas en Twitter lo que ha pasado. Ayer me encontraba sosiego, calmo, hasta que te besé por la mañana, furtiva y repetidamente te sigo besando entre la lluvia de este huracán. Sabés que nuestro juego de Rayuela se repetirá, intempestivamente, cuando volvás a levantar la vista y me encuentres de nuevo, caminando cabizbajo frente al Congreso, como el sábado aquél que me abrazabas bajo el San Sebastián, el que hoy me sirve de reflejo por la saeta que se me entierra en el corazón (¡ah!, ese café, tan contradictorio).

Vos vendrás de nuevo el miércoles y aún no sé cómo hacer para darte el abrazo que querés, ése de la libertad, sin buscar de nuevo tus pezones a sabiendas lo que odias el corpiño. Pero ése será nuestro recuerdo del viernes aquél de la Corriente que se llevó mi espera sosiega por Caronte, ese viernes que no pude, que quisiste, que no clausurabas nada, que te fuiste imaginando el dolor que no tuviste y que ahora cargaré por vos, como certidumbre concreta de nuestro ayer. Concreta como tus palabras que no tengo.

Dejame, Che, dame el beneficio de la duda que te impongo, dame tus mañanas cada tres días; dejame, Che, dejame que me entusiasme, porque no podré ilusionarme, dejame el entusiasmo y las entregas en tropel, como ésas de las que reza la canción que guardaré con mi llanto en una carpeta oculta del disco duro, ésa que demuestra que tuve la razón, pero no la verdad, ésa que te puse con el móvil en el bus último, en el asiento último, en la esperanza última, en el roce último, en la vida última que ya no tenemos.

Jonatan Gamboa

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jul 04 2010

Ulogía

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Cómo callar
callar mata
Cómo decir
decir complica
Cómo querer
querer duele
Cómo ignorar
ignorar lastima
Cómo saber

Jonatan Gamboa

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jul 03 2010

Noche Cinco

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Paranoia
compañera fiel
cantos de Baco
…… horrísonos

Peor cada vez
melancólico
de soledades
sueño amor
de
imágenes espectrales
de
tu noche

Sueños de amor
sueño tu amor
duermo mi amor
despertándose
cada cinco veces
que te marchas
¿sumar más?
……..
soñar el amor
sufrir el amor
¡Carajo!
Que sí es el amor lo que sufro
¡Carajo!

Tres veces
de esperanzas
una
de propuestas
Hoy
de muerte recalcitrante
……………………… noches

Jonatan Gamboa

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jun 27 2010

De canto

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Lágrima inquieta
no vengas
olvida
la pérdida
     potencial

 
calma
     de luces
tantra
     de noche
dharma
     de espera
 
Te amo
es
moneda al aire
que cae
de canto
 
tu silencio
     canto
la consecuencia
     temo
la lluvia
     amaina
 
La incertidumbre
duele
la certeza
mata
 

Jonatan Gamboa

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jun 13 2010

Pendiente

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Para Cristinita

Tenemos pendiente
curarnos las heridas
reparar la bicicleta
viajar lado a lado
reposar el amor en la habitación
compartir un porro
ver la noche en tu azotea
aprender a conducir
limpiar los escombros del pasado
jugar boliche
asistir a las bodas amigas
completar los textos
subir al monte
ejercitarnos los viernes
despertar sin reparo
lubricar la intimidad
salir por la calle de la mano
abrazarnos en el campus
ir a vivir en soledad
visitarnos por las noches
corregir nuestras tesis
mudarnos de la ciudad
cantar en el escenario
escribir un proyecto
realizarlo juntos
vivir en la misma casa
tomarnos la foto en el evento
amarnos en el extranjero
dirimir las diferencias
disfrazarnos del pasado
compartir un cubículo
acompañarnos en las muertes
enfrentarnos al mundo
pelear las causas justas
aplaudir nuestros éxitos
sufrir los fracasos
elegir nuestra dieta
superar los vicios
completar esta lista
morir en nuestros brazos
hacer la vida

Jonatan Gamboa

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ago 23 2009

Cartilla de espejos

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Habrás de salir al mundo sin recelo
dulce incógnita
viaje
buscândote en vos
el Tonayá será Quilmes en San Telmo
la Corona será cara
pedirás Bitter pa’ no arriesgar

Mundo de reflejos

Camina por Eje Central
piensa en la chica que sonreirá en Bulnes
llora los cantos que recuerdas de Victoria
sueña Corrientes con puestos de tacos

En Perimetral llegas a Balderas
transbordas en Pellegrini
bajas en Grand Central
caminas por Champs Élysées
y duermes llorando en el Parco di Traiano

Regresa a lo ajeno
duerme en casa
resella la cartilla que no dice origen
mexicano, sabrás
refleja recuerdos
duerme mujeres
coge, recoge piedras
arrójalas
sin contar pecados
guiña a Magdalena y sube

Jonatan Gamboa

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ene 06 2009

Ojos que surcan

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Ojos que escudriñan
entre las comisuras de las telas
que ocultan resabios de piel
buscada para roces de ansiedad
 
Aún los ángulos de las muñecas
incendian a los ojos
que olvidando distancias
surcan lo oculto
lo prohibido al tacto y al gusto
 
El poeta se interpone
juzgando con sus propios vicios
a esos ojos que se vuelven tímidos
por los textos no escritos aún
 
Los ojos ahora miran al poeta
ese ser juicioso
y de pronto advierten
que los resabios de piel se han ido
la timidez se vuelve odio
 
Se interpone su grito
deben cambiar de dirección
su estación ha pasado
 
Los ojos, salen
el poeta, ríe
yo, duermo

Jonatan Gamboa

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nov 13 2008

Terroso

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

De fragancias insomnes
te cubres de sol estepario
encrespado
 
Con luz terrosa
de arcoiris que formas
tras el bufe
surges de noche
en la inmensidad de tus ojos
 
La Tau original
ha olvidado la fuerza
de tu cresta dulce
 
Morirás por la noche
bajo el yugo
de un estoperol ovacionado
 
Cornarle no es la salida

Jonatan Gamboa

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nov 06 2008

Llegada la hora

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Llegada la hora determino que está
sin premura y sin aviso
será calmo el ánimo porque la lluvia amaina
 
Construí palacetes para el gozo de la vida
y hoy volteo y encuentro calabozos aplastantes
     tumbas de no yolotl
 
Esperaba gloria
     y ahora espero que no exista la Gloria
esperaba amor
     y ahora espero que nadie me ame
          o que no sufra
esperaba dicha
     y ahora espero perder mi aflicción
esperaba vida
     y ahora espero el trajín de Caronte
          ser deleznable
          si existe
          me cago en los cojones
 
No es bisutería
pero no quiero llorar
 
¿Pa’ qué chinga’os llorar?
si llorar es buscar consuelo
y acá no hay nadie para brindarlo
¿Desahogo?
Falacias
aquí adentro sigue doliendo

Jonatan Gamboa

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nov 04 2008

Huir oculto

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Silencio de ojos mortecinos
piel castaña que se quiebra con un beso
con un ruido a cuestas
Oculto en las arrugas de las coyunturas
un recuerdo blando
 
La luz se derrama hacia la aridez
que llevo por fuera
descarnada
cae desde un meandro incógnito
 
Me muestro a medias
bajo la Omega cosida por el medio
aparentando comer runas
en desesperada huída
 
Porque huyo
la mirada silente no engaña
digiero con lágrimas el crepitante manjar
inamovible
 
Mover un dedo
es mostrar la vergüenza

Jonatan Gamboa

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oct 22 2008

Escribiendo

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

un no sé qué que
queda balbuceando
Juan de la Cruz

Que no ande yo escribiendo con gerundio
me han estado diciendo
quiero yo seguir cantando
andando con los versos
que no dejan de estar terminando
 
¿Te estás cansando lector?
Sigue llenando de tu vida
concluyendo el poema en tí
eres tú el juez que estoy necesitando
no al poeta que sigue juzgando
juzgándose
explicando, utilizando
elevándose, vendiéndose
tratando de ser ese pequeño Dios que Huidobro sentenció

Jonatan Gamboa

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oct 18 2008

Certidumbres

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

Referencias sinuosas
sombras de esas dudas certeras
resquicios de recuerdos
          gritas
 
Soñar no esposible
tus luces se encieden
y opacan todos los sentidos
no son comunes nunca más
 
Refrendas el grito
cagas a medias
lloras a medias
comes a medias
creces a medias
sabes
         con tus certezas
sabes
 
Llega Él
las certidumbres brotan
referendas nuevamente el grito
el amor ya no importa
importa sólo la certeza
 
Sufres por tus certezas
amas tus certezas
buscas consuelo
 
El poeta no llora
ese canto ya no sirve
Él sí llora
 
El poeta ríe
se burla con sus propias certezas
de lo pueril de esas lágrimas
que siguen llorando un canto de niños
y al fondo te marchas
 
Llegas
búsqueda de consuelo
otro
     todos lloran
     todos aman
el poeta vomita
tú amas de nuevo
             sólo un instante
             de nuevo
 
Olvidas la certidumbre
otro ama
              un instante
Él sigue llorando
                          magdalena inútil de sus sentimientos
    ser vil opacado por sí mismo
 
Tu consuelo es suficiente
regresas
besas
amas
 
El poeta vomita tus certezas

Jonatan Gamboa

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oct 17 2008

Azul de noche

Publicado por Jonatan Gamboa en Poesía

He intentado no sentir mientras te toco
                     no amar tus senos que se yerguen ante mi vista
                     no llorar ante la convulsión
no vivo este momento sino a través
                                                        de sentir tu aroma
Tu rostro azul me indica que pase
se me inserta tu olor
busco silencio
                       me encuentro el cabello lacio
que causa estridencia en la piel
amor incierto
                     he de decirte
                                         cuán incierta me eres
Quisiera soltar en tus brazos
el canto del viejo perplejo
                                        sobre pupilas castañas
que se reflejan azules
                                  ante la luz reflectora del local
quisiese seguir besando
              continuar con tu rostro en mi pecho
                              escuchando tu silente llanto
                                                  tu humedad
pero llegó el momento de comenzar a mentir
                 el momento
                                    de salir al mundo hostil
                                    de regresar
He de olvidarte
                                                                            y tú a mí
                        no sin antes continuar amándote
                        en cien horas más
Mientras tanto
                       recuerdo
                                     la despedida fría
                                                               temerosa
                       llórame un minuto
                                    sólo un minuto
                                                            te pido
sólo para poder llorar mi partida
únicamente para enervar los labios que se estremecen
                   por no besarte más
mas el azul reflejo de tus ojos
                                   tu pelo
                                   tus labios
                              de la bombilla cercana
quedará en el texto
                              inerte
                                       seco
                                              indescifrable
no así tu nombre

Jonatan Gamboa

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oct 10 2008

Añoranzas quietas

Publicado por Jonatan Gamboa en Microficción

Ayer me encontré con tus formas en la Web; no eras tú, eran tus formas, no era una fotografía ni tu cabello lacio, ni tu cintura incógnita, me encontré con tus formas ocultas en las referencias de aquél que te ama. Eran tus formas porque estabas ausente. Recordé entonces cuánto afirmabas que no te escribiera, que no te cantara, que nunca querías ser referenciada, no sé porqué; así que cuando vi tus formas presentes y a ti ausente, deduje que ahí estabas y te recordé y te añoré.
     Entonces fui consciente de cómo no te conocí, nunca supe si preferías a Mafalda o a Kitty, si escuchabas Timbiriche o a Serrat, si era el progresivo o el surf, nunca lo supe; porque nunca nos amamos, sólo coqueteos intestinos más acercados a las sombras y a la ausencia, a esas formas infinitas de ocultarnos mutuamente por la pena de no querer conocernos en verdad.
     Sé cuánto te extraño porque añoro lo que no pasó y por ello sigo quieto, como tú, quieta.

Jonatan Gamboa

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oct 10 2008

Metamorfosis reglamentada

Publicado por Jonatan Gamboa en Cuento

En un lejano lugar, retacado de nopales, el Arquitecto de Arquitectos ideó construir un espacio singular. Pensó que era tiempo de que las orugas aprendieran a ser mariposas, porque hasta ese momento sólo lo hacían de manera empírica por aquellos desérticos lugares. Había pues que formar una escuela que tuviera la fuerza de imponer un método, organizar las teorías y reglamentar todas las leyes de la naturaleza por las que los simples gusanos cambiaban su forma para convertirse en algo más. Así, el Arquitecto construyó un hermoso palacio en colores cálidos y formas circulares, adecuado para el óptimo mejoramiento de las orugas, consiguió para esto los más finos materiales, le dio un diseño óptimo para que la luz no faltase nunca y para que se pudieran tomar fotografías desde todos los ángulos; consiguió además, personal docente intachable para tan delicada misión.
     Con la escuela terminada, quedaba sólo una cuestión fundamental e imprescindible: escoger a las afortunadas orugas que tendrían la dicha y el honor de ser educadas por el distinguido cuerpo del Colegio de Orugas Libres Superándose como Auténticas Mariposas, o COLSAM, por sus siglas. La selección fue ardua; cada año llegaban todo tipo de gusanos, desde los que parecían insignificantes, feos y rastreros, hasta los que aparentemente estaban a un paso de ser mariposas. Los hicieron correr, nadar y saltar para ver su resistencia física, también tuvieron pruebas psicométricas, porque había que asegurarse de que los elegidos no morirían de estrés en el intento por convertirse en mariposas. Después de muchas pruebas y varios años de trabajo transformando orugas en mariposas, para el quinto año se decidió escoger a trece gusanitos, bastante jóvenes, simpáticos y llenos de vida.
     Pero aún no eran alumnos del plantel, eran preseleccionados que habían de pasar por una última experiencia, consistente en pasar tres semanas bajo la estricta supervisión de los profesores del plantel. Estos fueron los días más pesados para las pobres orugas escogidas. Había siete gusanas hembras y seis gusanos machos; las gusanas pasaron una angustia escandalosa para sus pobres cuerpecillos, tanto ejercicio les hizo perder peso, cabello, tranquilidad y lo sonrojado de las mejillas. Para los orugos, la presión no fue más ligera, sólo que ellos no hablaban de sus síntomas. Pero lo que más les molestaba era la soledad. El primer bichito que decidió salirse, fue por sus propias patas, un orugo que venía de allende el mar. Había tenido que dejar a su familia y les extrañaba bastante, así que un día, cansado de la coacción, tomó sus cosas y partió sin decir adiós a sus compañeros. El siguiente en partir, fue otro orugo que se sintió vejado y atacado, pensó que las exigencias eran demasiadas y un día, así sin más, también tomó sus pertenencias y se marchó del lugar.
     Quizás el principal problema que hizo partir a estos dos orugos, fue una práctica terrorista a la que fueron sometidos. El hecho de repetirles constantemente que no eran aún orugas en transformación, sino que eran aún unos simples gusanos, era lo que más tensión ponía. Muchos orugos habían dejado todo lo que tenían y lo que eran por seguir su sueño de ser mejores mariposas; por lo que cada vez que escuchaban que podrían ser deportados por no cumplir las expectativas, se ponían a temblar desconsolados imaginando lo peor: volver a sus lugares de origen llenos de la vergüenza de la derrota, tener que soportar el “te lo dije” de padres, amigos, vecinos, se había convertido en terror nocturno. Por lo que permanecer allí era cuestión de honor, de superar sus complejos de oruga al demostrar que podían con el reto.
     Las once orugas que quedaron, se fueron haciendo más unidas. Sabían que la única manera de subsistir y cumplir sus sueños, era ayudarse para pasar los exámenes. Aunque todas eran diferentes pues pertenecían a distintos lugares y especies, tenían algunos rasgos en común como su tenacidad y su tolerancia. Había orugas dicharacheras que vivían un poco más relajadas y otras más maduras que pensaban que el trabajo era lo más importante. Pero también había orugas matadas, sensibles, depresivas, alegres, infantiles, bipolares, calladas, flojas, pero todas, con una pizca de solidaridad, compañerismo y buena voluntad. Como pudieron, (más flacas y ojerosas) concluyeron el programa en aquellas intensas tres semanas. Pero llegó, nuevamente, la escalofriante hora de una nueva selección.
     Todo esto hizo que las despedidas fueran difíciles. La guillotina cayó sobre dos oruguitas listas pero quizás, menos tenaces, según informaron las autoridades. Al resto, no les quedó más que aceptar la decisión y continuar en el camino a la perfección. Quedaron siete orugas y sólo dos orugos que poco a poco entendieron que las técnicas coercitivas habían pasando de moda. Una vez sintiéndose alumnos, todas las orugas se calmaron un poco, recuperaron su salud y nervios maltrechos para concentrarse en aquella ardua labor que los había convocado: convertirse en hermosísimas mariposas.
     Como todas eran diferentes, cada quien buscaba un decorado especial en sus alas aunque fue posible conformar tres grupos según sus intereses. El primero fue el de las orugas barrocas, que anhelaban alas en claroscuros con matices de profundidad; las románticas, inspiradas en pinceladas de color, deseaban texturas infinitas; por último, las modernas que buscaban lo más actual en tinturas, texturas, tramas y secuencias. Todas fueron encaminando sus movimientos a conseguir su sueño.
     Sus primeros intentos fueron guiados por expertas mariposas que les mostraron las técnicas más avanzadas en el tejido de capullos, y así cada uno inició la manufactura de sus entonces frágiles envoltorios, ayudado cada cual con las puntadas de una mariposa experimentada en la confección de las alas adecuadas a los intereses de los gusanos en transformación. Los expertos insectos ayudaron también a sus pupilos mostrándoles cómo volar a tierras lejanas, y así, algunos de los incipientes gusarapos fueron dirigidos por sus maestros a los extremos últimos de la tierra, lugares en donde compartieron con otras versadas mariposas de especies distantes y así vieron cómo se vuela desde los puntos más lejanos del orbe y los diferentes comportamientos el viento bajo la libertad de las alas abiertas.
     De regreso de sus ricas experiencias, los gusanos volvieron con el bagaje de la distancia y continuaron en la confección de sus capullos, ahora más luminosos y estructurados. Lograron en ellos una solidez que les representó la seguridad de que en la metamorfosis sus cuerpos adquirirían la fuerza y ligereza necesarias para los lejanos vuelos que emprenderían posteriormente. Así, esperanzados en adquirir sus alas, entraron gustosos en sus capullos y en ellos se sucedió la magia más sorprendente de su proceso. Tesis fundamental de la metamorfosis fue el surgimiento de esas alas y al tiempo, nunca mucho, nunca poco, siempre adecuado a la naturaleza individual de los que en este punto eran gusanos-mariposas, cada cual fue saliendo de su capullo, a la vista de los tutores que les veían nacer como nuevas mariposas.
     Pero fieles a su condición de orugas, necesitaban la aprobación de quienes ya eran mariposa, así que, al cabo de un tiempo considerable, todas se presentaron ante sus respectivos jurados para buscar el voto de consentimiento. Daba gracia verlas, con su temor natural, sus alitas paliduchas por la inseguridad y sus caritas de “no me creo ser mariposa” enfrente de sus familias. En realidad, no cabían de la alegría de haber concluido, tanto, que utilizaron lo que les quedó de tiempo para idear un cuentecillo donde contaran sus penurias a manera de exorcismo liberador. Aquellas orugas temerosas, partían de la institución que las acogió con dos alas, apenas perceptibles para el ojo entrenado, con amigos nuevos, y motivadas para conseguir las suficientes horas de vuelo como para adquirir prestigio y experiencia. Las otrora simpáticas larvillas partieron con la ilusión de que algún día, innovarían algunas técnicas en la metamorfosis.

Múltiples autores

* Este texto tuvo una factura singular y lo comparto porque creo que el resultado es interesante. Hubo nueve muchachos que se graduaban de la Maestría en Historia en El Colegio de San Luis y pensaron en su discurso de salida, quisieron que fuera original y este texto es el resultado. En primer momento fue escrito y estructurado por Lizbeth Castillo Farjat, luego fue corregido y reestructurado por Jonatan Gamboa con la colaboración de aportes, ideas y sugerencias de argumento de Amor Mildred Escalante, Urenda Navarro, Juana Elizabeth Salas Hernández, Andrés Tiscareño Muñoz y Jacinta Toribio Torres y el apoyo y aceptación de Mónica Pérez Navarro y Lourdes Uribe Soto, que en conjunto conformaban ese grupo. Es una suerte de de cadáver exquisito narrativo.

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oct 08 2008

La ética católica y el espíritu del barrio

Publicado por Jonatan Gamboa en Cuento

La quieta calle donde el eco dijo ¡tuya es su vida, tuyo es su querer!
Bajo el burlón mirar de las estrellas que con indiferencia hoy me ven volver
Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, Volver

 Las lluvias mojando un adoquín terroso con lodo fragante, traen recuerdos más bien secos de la casa de la abuela, los subterfugios para jugar a las canicas y las posadas donde todos ostentaban roles bien definidos –yo era el de la pandereta– con olor de ponche y el sudor de los primos que configuraban mi mundo decembrino año con año.
     Mi espacio era entonces el de la casa, La Casa, si he de decir bien, porque también estaba mi casa, la de dormir con papás y hermano, pero ese era un lugar al que sólo se llegaba de noche por esos años y por lo tanto, el espacio de convivir y aprender a construir teatros de títeres y marionetas, era con la abuela y un muy lejano abuelo que recuerdo fumando en su sillón mientras leía los libros que al final me fueron heredados y que configuraron mi primigenia biblioteca. Los abuelos, sin saberlo, me heredaron un manantial de risas de mi hijo ante el ruido de las hojas rompiéndose tras un breve descuido en mi estudio, paradójico día.
     Luego, el espacio era una casa entonces gigantesca de dos patios y un prohibido techo para tender, del que la abuela contaba trágicas historias de descalabrados y muertes de familiares ignotos, que siempre dudé que existieran. Era también ese espacio un cuartucho al fondo de la casa, que mis padres contaban fue mi primer hogar y que albergaba un tenebroso ropero con dragones que hoy mi madre, ya sin dragones, guarda celosamente en su alcoba lleno de fotos y chácharas inservibles. El espacio era también el de la cancha de tierra a media cuadra, yendo por el callejón, donde ídolos barriales exacerbaban los ánimos del público dominical y luego bebían prohibidos néctares caguameros que fueron causa de las primeras travesuras malintencionadas de los primos.
     Una familia grande y un espacio pequeño pero infinito que se configuraba en frentes de guerra, canchas de fut y básquet, lugar de peregrinos, teatros para las actuaciones familiares –¡cómo las extraño!–, escenarios televisivos donde siempre se tenía que ganar un lugar para ver al Chavo y decenas de transformaciones más que conforman mi añoranza de lo infantil.
     El espacio era ése y no más; pero, ¿para qué más?, eso era todo lo que se necesitaba en cualquier tarde para ver llorar a la abuela con las novelas, para entrar a escondidas al cuarto de mi tío y ver sus escopetas en las paredes, para correr en un circuito interminable hasta la hora en la que los pajarillos de cuerda anunciaban al chocolate caliente y las conchas, para mil fantasías más siempre nuevas, pero con sabor a rutina. Siempre éramos muchos niños ahí, los primos y los vecinos que arrojaban globos con agua desde la azotea de la casa de atrás, pero de los que siempre nos vengábamos al no juntarlos en la cascarita.
     Pero un recuerdo se aviva, el que más, el de las infaltables nueve posadas de peregrinos, cantos y rosarios. Ésos, los rosarios, son el único recuerdo amargo, el de escuchar a las tías repetir letanías que terminé por aprender y corear con desgano. Me doy cuenta que pese a que no lo quise ver, eran justamente esos momentos los que articulaban la realidad de La Casa, los que hacían que aprendiéramos más que leer y construir nuestros propios juguetes, aprender lo que era la vida y cómo debíamos comportarnos. Eran los momentos en que veíamos a los vecinos y se constituían las actividades barriales como adornar la calle y solicitar a los de la basura que llegaran a ciertas horas, así como otras cosas que jamás averigüé. Eran los momentos religiosos los que daban la oportunidad de organizarse, y La Casa era el punto estratégico, el confluir no sólo de la familia sino del barrio y era a través de las fechas religiosas que se podía construir ese espacio comunitario. Era mi abuela ese eje que articulaba las actividades y las reglas, y aunque no recuerdo haber vivido allí, también es el eje de los recuerdos de mis propios espacios infantiles, que pese a alejarme como anatema y de manera intencionada de esa moral aprendida, y de no seguir la ética marcada por aquello que recuerdo con un buen sabor a chocolate, sigue siendo mi axis mundis en la posterior configuración de mi espacio adulto.
     Mi padre, el hijo consentido de La Casa, me quiso enseñar que el espacio era un mundo inagotable y mi madre me quiso enseñar que el barrio era el lugar de realizar los sueños. Hoy mi padre, fiel a su costumbre, vive lejos y se comunica de vez en vez al celular para preguntar por su nieto y mi madre sigue en su casa y construye en ella todo su cosmos para asomarse de cuando en cuando al mundo de la ciudad sólo para saber si sigue allí, donde la dejó en la juventud. Ante esa paradoja quise saber de ambas posibilidades y me fui lejos, para luego regresar y contrastar el mundo. Hoy todo lo que conozco es un no lugar y mi desarraigo es lo constante. Vivir allá, en tierras lejanas, me hizo sentir un fuereño incómodo, y regresar me hizo sentir aún más lejano de lo que otrora fue mi mundo. Es irreconciliable.
     Las pocas veces que visito a mi tía en su casa, la que fuera La Casa, me siento igual de ajeno. Trato sin lograrlo, de reconstruir los viejos espacios, pero la nueva cochera, el nuevo cuarto, el patio con fuentes y la imprenta de mi tío llenan los lugares de correr y tirarme a ver las nubes. Ya no es La Casa, aunque es un lugar grato, sin embargo, eso afianza mi desarraigo al antiguo barrio, hoy lleno de callejones oscuros con muchachos desconocidos, los mismos de jugar a las escondidillas por las tardes. El no lugar es lo que priva; allí, en mi casa, en la de mi madre, en mi trabajo; sólo lugares de tránsito en los que no puedo quedarme y por eso camino por los adoquines del centro bajo la lluvia, donde siempre hay alguien conocido que saluda con ademán discreto, mientras recuerdo con el paraguas en un brazo y mi hijo en el otro, que observa y va construyendo en su mente los recuerdos de su infancia y sus lugares, los míos que tienen un dulce olor a nostalgia de marionetas, villancicos y pajarillos de cuerda.

Jonatan Gamboa

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