ago 04 2010
Silencio
Ante lo dicho, el silencio es la única respuesta.
ago 02 2010
Cuando la vida se presenta en formas confusas, quiere mostrarnos un rostro suyo, uno nuevo. ¿La reconocerás en ese caso?
jul 26 2010
Lees entre las sombras, sin decir nada, sufriendo tu soledad obligada por ti misma, aquí, dándome soledades innecesarias, en ese afán terco de radicalizar la vida, de sobornar a los sueños, ¿seguirás leyendo cuando yo no esté?
jul 25 2010
Nunca te dejaré, se dijeron, uno de ellos dejó de decirlo un día, el otro no. Entonces, la promesa solidaria, se convirtió en la amenaza perpetua de un pasado que nunca dejará de irse.
jul 24 2010
Y ahí estaban, posteando siempre sus soledades, una bajo el otro en la página de inicio; él, ofertando a gritos sin respuesta lo que ella había buscado con tanto ahínco. Siempre juntos, siempre en soledad, siempre postrados afanosamente frente a la pantalla, esperando el milagro de un amor que brotara de la virtualidad de las máscaras de este libro de rostros. Pero no, nunca se leyeron, nunca comprendieron que hubieran encontrado el amor entre ellos con sólo salir a disfrutar esa tarde de lluvias en la plaza, porque el árbol, el mismo, los hubiera refugiado y habría obligado una charla en la que descubrirían que escuchaban la misma música, que leyeron los mismos libros, que compartían esos amigos de la distancia. Pero no, compartieron un “Me gusta” y cerraron la sesión.
jul 22 2010
Siempre dijo que la felicidad lo llevaba indubitablemente al recogimiento y a la reflexión, mas nunca a la creación, eso era para la tristeza. Tal vez debí acercarme cuando noté que escribía a diario y que cantaba en cada plaza posible, hoy ya es tarde para notarlo.
jul 21 2010
Ya no soy yo. Me desenredo entre mis sueños para salir al mundo camuflado de la falsedad de mis actos. No soy yo, soy un remedo callado de lo que quise. No soy nadie, nada, me sobra mi ser. Decídelo, otredad rampante, decide quién seré yo mañana, porque no ser nada o ser tú son mi opción. Mi yo, que quise tanto, se me escapa de entre los días y de entre las teclas, así como se me escapaba de entre las piernas de ella por la mañana. Mi yo, amaba, mi yo, cantaba, mi yo construía historias de futuros posibles, de pasados probables, de presentes perpetuos. Pero no hay futuro, ni amor, ni pasado, ni música, ni presente, ni historias, no hay un yo. Tú, otredad potencial, eres la esperanza. Decide hacer de mí ese ser despreciable que tantos dicen que ya soy, decide hacer de mí ese ser amable que sabe estar con todos y con nadie al mismo tiempo que muchos imaginan que soy, decide hacer de mí un ser nuevo que nadie imagine ni sepa ni crea, decide lo que sea, pero decídelo ya, que me muero sin ser en mí lo que ya no soy, que me acabo sin tener nada en mi entidad, que caduco cuentas, que cierro simulacros, que intento amores, que imagino pasados inmediatos. Decídelo, antes de que dejes de ser tú también.
jul 18 2010
Me cagaré en la concha de la madre de aquel que siga escudriñando en la intimidad de otros, ese acto de estulticia que demuestra el poco respeto por sí mismo. Así que lee, disfruta, guarda imágenes en tu computadora, comenta con otros como tú la vida del observado, que yo llegaré por la noche a cortarte cuanto genital me encuentre en tu cuerpo adolorido por el sopor de la agonía. Búrlate a placer, que los peores actos no vienen de personas tan viles como tú, ni de los de almas puras, sino de los jueces inmorales como yo que se alimentan del amor y del odio de aquéllos otros, y que construyen en sus almas un amasijo de cariño sanguinolento de las salivas bífidas de tus palabras, un lodo espeso de opiniones de las lágrimas ocultas de tus miradas. Duerme, sueña, construye, escribe, actúa con tus pasos de a veces, ésos de los encuentros, y, cuando tengas paz en tu alma y tu corazón se hinche de amor verdadero, mataré la causa del amor, y cuando te sobrepongas, iré a encontrarte con una sonrisa en mi rostro, para mostrarte cómo se usan las hojas de afeitar que compré en el kiosko por la mañana.
jul 13 2010
Una profunda tristeza se apoderó de su alma, como de las de todos; un sueño se le escapó a hurtadillas y él nunca lo supo; su vida ya había terminado, pero él se enteró hasta entonces. Sin lágrimas, salió al mundo un martes trece y sin supersticiones se atemorizó. Regresó al lugar, regresó, por temor y, desesperado, en silencio, sin alarmas, abrió la portátil, escribió el último post, contestó sus correos electrónicos, continuó su trabajo, llamó a los que amaba, cerró la portátil, se lavó los dientes, salió caminando, entró a casa, sacó la caja con almohadillas que guardaba bajo su cantina, cargó el arma, se recostó en su cama, encendió la televisión, cerró los ojos y disparó.
jul 10 2010
Recorro las estepas queen size sin encontrarte, estabas en matrimonial sin matrimonio, encrespada en mi cuello retorciendo nuestras confusiones, retorciendo nuestras humedades, retorciendo la certeza que mata, retorciendo las señales confusas de tu vientre ante la vista elevada por el humo. “No soy nada, nunca seré nada”, aparte de eso guardo en mí todos los sueños, los guardo para no encontrarlos, me los escondo para no saberlos. Sin aspiraciones retornaré a buscarte en todas las estepas. Sin aspiraciones, sin sueños, sin esperanzas, porque esperar es buscar la salida hacia la otredad y la otredad es un no-yo que no aparece, que no existe, que nunca estará conmigo. Por ello mejor espero “la muerte poniendo humedad en las paredes”, fumando el tabaco al final de las estepas.
jul 05 2010
Dejame, Che, dejá la esperanza puesta en tu estado de Facebook; dejame, Che, no escribas en Twitter lo que ha pasado. Ayer me encontraba sosiego, calmo, hasta que te besé por la mañana, furtiva y repetidamente te sigo besando entre la lluvia de este huracán. Sabés que nuestro juego de Rayuela se repetirá, intempestivamente, cuando volvás a levantar la vista y me encuentres de nuevo, caminando cabizbajo frente al Congreso, como el sábado aquél que me abrazabas bajo el San Sebastián, el que hoy me sirve de reflejo por la saeta que se me entierra en el corazón (¡ah!, ese café, tan contradictorio).
Vos vendrás de nuevo el miércoles y aún no sé cómo hacer para darte el abrazo que querés, ése de la libertad, sin buscar de nuevo tus pezones a sabiendas lo que odias el corpiño. Pero ése será nuestro recuerdo del viernes aquél de la Corriente que se llevó mi espera sosiega por Caronte, ese viernes que no pude, que quisiste, que no clausurabas nada, que te fuiste imaginando el dolor que no tuviste y que ahora cargaré por vos, como certidumbre concreta de nuestro ayer. Concreta como tus palabras que no tengo.
Dejame, Che, dame el beneficio de la duda que te impongo, dame tus mañanas cada tres días; dejame, Che, dejame que me entusiasme, porque no podré ilusionarme, dejame el entusiasmo y las entregas en tropel, como ésas de las que reza la canción que guardaré con mi llanto en una carpeta oculta del disco duro, ésa que demuestra que tuve la razón, pero no la verdad, ésa que te puse con el móvil en el bus último, en el asiento último, en la esperanza última, en el roce último, en la vida última que ya no tenemos.
oct 10 2008
Ayer me encontré con tus formas en la Web; no eras tú, eran tus formas, no era una fotografía ni tu cabello lacio, ni tu cintura incógnita, me encontré con tus formas ocultas en las referencias de aquél que te ama. Eran tus formas porque estabas ausente. Recordé entonces cuánto afirmabas que no te escribiera, que no te cantara, que nunca querías ser referenciada, no sé porqué; así que cuando vi tus formas presentes y a ti ausente, deduje que ahí estabas y te recordé y te añoré.
Entonces fui consciente de cómo no te conocí, nunca supe si preferías a Mafalda o a Kitty, si escuchabas Timbiriche o a Serrat, si era el progresivo o el surf, nunca lo supe; porque nunca nos amamos, sólo coqueteos intestinos más acercados a las sombras y a la ausencia, a esas formas infinitas de ocultarnos mutuamente por la pena de no querer conocernos en verdad.
Sé cuánto te extraño porque añoro lo que no pasó y por ello sigo quieto, como tú, quieta.